Existen muchas enfermedades que por solo escuchar su nombre supone algo dramático o incluso fatal, como el cáncer, el VIH-SIDA o la leucemia. Sin embargo, a veces ignoramos que existen otras enfermedades que pueden comprometer nuestra salud e incluso la vida de forma más grave de no seguir el tratamiento establecido por el médico.

 

La hipertensión arterial es una de ellas. Conocida de forma coloquial como “el asesino silencioso”, porque en algunas ocasiones no muestra síntomas, representa una de las principales causas prevenibles de morbilidad de enfermedades cardiovasculares y accidentes cerebrovasculares en el mundo.

 

En general, se estima que afecta a entre el 10 y 20% de la población y en los últimos 50 años se ha observado un incremento sustancial, de tal manera que se estima en la actualidad que existen 1,000 millones de personas con esta enfermedad en el mundo.

 

En México cerca de 30 millones la padecen y, tan solo en el IMSS, se atienden 6 millones de forma periódica en la consulta de medicina familiar. Por lo cual, diagnosticar, tratar y controlar la hipertensión arterial, se ha convertido en una prioridad de salud en cada rincón del planeta.

 

La hipertensión arterial es una enfermedad crónica no curable que genera un incremento de la tensión de las arterias al flujo de la sangre. Tiene diversas causas y repercusiones en todos los órganos, siendo los más afectados el corazón, cerebro, riñones y ojos.

 

Las cifras normales de presión arterial en un adulto son de 120 mmHg (tensión sistólica – cuando el corazón se contrae) y 80 mmHg (tensión sistólica – cuando el corazón se relaja), considerándose elevada al sobrepasar estas cifras.

 

Debido a su curso crónico y silencioso, en la mayoría de las ocasiones su diagnóstico se hace en el contexto de complicaciones.

 

Ten en cuenta que la hipertensión se ve agravada por factores como:

 

  • Tabaquismo
  • Dieta poco saludable
  • Uso nocivo de alcohol
  • Sedentarismo
  • Exposición a estrés permanente
  • Niveles elevados de colesterol en sangre
  • Presencia de enfermedades como obesidad o diabetes.

 

A veces los síntomas no son muy específicos, puede presentarse dolor de cabeza, dificultad para respirar o sangrado por la nariz. Por ello, es necesario conocer esta enfermedad y realizar mediciones periódicas de la presión arterial, para tener un diagnóstico oportuno; ya que así podemos disminuir el impacto que tiene en la salud y en la calidad de vida.

 

Toma en cuenta cada una de las recomendaciones que hace tu médico sobre esta enfermedad, ya que, al ser una enfermedad común, si llevas a cabo una vida saludable (dieta balanceada, evitar consumo excesivo de alcohol o tabaco, realizar actividad física, gestionar el estrés de una forma correcta), evitando aquellos factores que la condicionan o la agravan, puedes reducir el riesgo o retrasar el desarrollo de la hipertensión arterial.