Más allá de una preocupación estética, las várices constituyen un verdadero problema que, con el paso del tiempo, se puede convertir en un factor de riesgo de otras enfermedades más dañinas para tu salud. Te contamos lo que debes saber sobre las várices y las “arañitas” que, aunque afectan principalmente a mujeres, pueden presentarse también en los hombres.

 

En primera instancia, ¿por qué se producen las várices? Partimos del hecho de que las venas están constituidas por paredes elásticas y válvulas que permiten el adecuado retorno de la sangre hacia el corazón y los pulmones para su oxigenación. Si las válvulas están débiles o dañadas, la sangre se detiene y se acumula, las venas se hacen más gruesas y aparecen las famosas venas varicosas.

 

Las varices pueden ser superficiales y visibles, pero también pueden ser internas y no notarse a simple vista, por eso es muy importante que conozcas los síntomas para que, si presentas alguno, acudas con tu médico.

 

Entre las principales manifestaciones clínicas tenemos:

 

  • Pesantez y dolor en las piernas, sobre todo por las noches
  • Picazón o comezón
  • Calambres musculares
  • Cansancio
  • Piernas o pies hinchados por las tardes o noches que disminuye con el reposo

 

 

Y los principales factores de riesgo para desarrollarlas son:

 

  • Aumento de la edad
  • Historia familiar de varices
  • Permanecer mucho tiempo de pie
  • Obesidad
  • Embarazo
  • Sedentarismo
  • Profesiones de riesgo (las que requieren estar en una sola posición: parados o sentados todo el día)

 

 

¿Te suena alguno de estos síntomas? ¿Tienes factores de riesgo? Tu médico es quien deberá escoger el mejor método de diagnóstico, de acuerdo con las características de la enfermedad y los síntomas que manifiestes. Los métodos diagnósticos no invasivos más recomendados son: plestimografía, flebografía, doppler duplex o doppler continuo. A partir del diagnósitco, el médico establecerá el mejor esquema de tratamiento.

 

Ojo, las medidas higiénicas y dietéticas juegan un papel importante en el tratamiento de esta enfermedad. Hacer ejercicio, perder peso, no cruzar las piernas al sentarse y elevarlas para descansar puede hacer que tus várices mejoren. Asimismo, usa ropa suelta y evita largos periodos de pie, así como posiciones viciadas.

 

Es muy importante que no te automediques, sobre todo con la esperanza de “curarte”. Un profesional de la salud es quien deberá elegir el tratamiento que se adecue a tus condiciones médicas, y, sobre todo, evaluando el riesgo-beneficio. Así, tu médico determinará el tratamiento que necesitas, ya sea farmacológico, no farmacológico y, en algunos casos hasta quirúrgico. Las varices pueden ser muy molestas, no desesperes; si detectas algún síntoma, acude a tu médico.