Muchas veces, como pacientes, no dimensionamos la importancia y todo el trabajo que hay detrás de la receta que nos prescribe nuestro médico, lo grave de esto es que en ocasiones tomamos remedios caseros o lo primero que nos recomiendan de boca en boca.

Los médicos respaldamos la receta con nuestro conocimiento, evidencia científica y años de estudio, además de ser personalizada para cada caso particular por ello recomendamos contactar a tu especialista en caso de cualquier duda y no permitir el cambio de receta o abandonar el tratamiento a la primera señal de mejoría.

Por ello para definir la estrategia de tratamiento más conveniente para ti realizamos una evaluación, tomamos en cuenta tu edad, historia clínica, detalles como alguna disfunción hepática o renal que pudiese agravarse con la toma de algún medicamento particular y evaluamos los beneficios, riesgos de efectos adversos, además de asegurarnos que sea el de la mejor calidad para tu salud.

Es por lo anterior que consideramos que cambiar la receta es un riesgo; no se debe sustituir el medicamento sin antes consultarlo con tu médico. Por otra parte debo aclarar que los medicamentos no son intercambiables puesto que, aunque hay fármacos que son de la misma familia, están orientados
a resolver casos diferentes.

Es por ello que cuando llegas a consulta revisamos y evaluamos todas las variables para determinar la prescripción de manera personalizada y evitar daños en el organismo. Debemos ser enfáticos: ante cualquier duda los médicos estamos a tu disposición para hablar sobre cualquier inquietud y definir juntos la mejor estrategia que te permita mantener una mejor calidad de vida y tu salud.

Para una evaluación más precisa lo mejor es ser completamente transparentes con nuestro médico y exponer la situación para juntos encontrar una solución por ello te invito a consultar a tu médico acerca de los diversos programas de apoyo a pacientes a los que puedes calificar para acceder y facilitar tu acceso al tratamiento.

A veces pueden ocurrir algunos errores en los horarios pues si la indicación es para tomar el tratamiento cada 8 horas, hay personas que lo toman cada 10 o cada 12 dependiendo de los contratiempos y olvidos.

Esto puede causar que se reinicie el tratamiento o se cambie, toda vez que las medicinas solo funcionan si se toman en intervalos regulares y cada medicamento tiene su dosis y frecuencia óptima de acuerdo con la prescripción e indicaciones de tu médico.

Entre los riesgos que propiciamos –si no lo tomamos como fue prescrito o si no se completa el ciclo– está el provocar que las bacterias sobrevivan y se multipliquen lo que agrava la infección e incluso fomenta la resistencia bacteriana. Ahí la importancia de respetar los horarios.

Idealmente y para evitar este tipo de errores podemos recomendar el uso de recordatorios programadas en nuestro teléfono para fomentar la toma puntual.

Otro error muy común es cuando uno de nuestros hijos se enferma, posteriormente su hermano se contagia y le damos el mismo medicamento; si bien el medicamento se utiliza para tratar una enfermedad existen aspectos de suma importancia como la propensión a alergias por ello debes seguir #LoQueDiceTuMédico y tener una receta personalizada para evitar riesgos.

Recuerda que en caso de no contar con un médico de cabecera o familiar puedes visitar las páginas de las diversas asociaciones que forman parte del movimiento en loquedicetumedico.org para encontrar un especialista cercano a tu localidad.

También puede interesarte