Toda enfermedad es un desafío de acuerdo a las características particulares de cada caso, más las llamadas crónicas, que no son curables pero sí controlables. Para un óptimo manejo de estos padecimientos es importante seguir los consejos de tu médico y mantener una disciplinaen el tratamiento, para vivir con calidad.

México es, –lamentablemente– un país de enfermedades crónicas: dislipidemia (aumento del colesterol malo), hipertensión, obesidad y diabetes son condiciones que afectan a muchos mexicanos en edades adultas y tempranas. Las incidencias son las más altas en el mundo (diabetes con un 15% e hipertensión con 25%) y somos el país que ostenta el nada honroso primer lugar en obesidad en el mundo.

Es muy importante hacer énfasis que, ni la abuelita, ni la mamá o el boticario (el tipo que atiende en la farmacia), están calificados para realizar recomendaciones sobre medicamentos, nuestro médico es el único experto para tratar una enfermedad. Las consecuencias de no hacerlo debidamente pueden ser fatales.

La interacción de las enfermedades (que en su conjunto conocemos como síndrome metabólico) puede ser una carga importante –tanto para el paciente como para el país– si posterior al diagnóstico, la persona no mantiene un control y tratamiento de forma adecuada durante toda su vida. Por esta razón resulta indispensable enfocarnos en la prevención teniendo en cuenta factores de riesgo, antecedentes familiares, sedentarismo, alimentación y actividades cotidianas.

Sólo nuestro médico puede determinar qué tipo de tratamiento necesitamos (farmacológico o no farmacológico) y realizar una receta médica, la cual tiene el aval de su cédula profesional, experiencia y conocimiento. Por esta razón, puede resultar muy peligroso no seguir sus indicaciones o cambiar la receta. Muchas medicinas pueden tener distintos miligramos o vías de administración, y el mínimo cambio puede marca la diferencia entre mantener un buen control o deteriorar nuestra calidad de vida.

Los medicamentos para las enfermedades crónicas son de alta precisión, y por ello, el doctor indicará un control completo, que deberá ser seguido correctamente por el paciente; además de realizar las pruebas de laboratorio señaladas para mantener el control mensual o bimestral y así lograr el éxito en la calidad de vida del paciente.

Es indispensable resaltar la importancia de mantener un contacto estrecho con nuestro médico, pues en ocasiones algunos pacientes refieren que “por pena” o por “no molestar”, no consultan alguna duda con su especialista. Sin embargo, estamos abiertos a que el paciente recurra a nosotros en cualquier momento para que no cambie la receta y definir lo mejor para su caso particular.

En algunos casos, los pacientes cambian el tratamiento inyectado por uno oral, –especialmente en el control de la diabetes– pero es necesaria la administración de insulina vía subcutánea. Afortunadamente las agujas modernas son mínimamente invasivas y prácticamente no causan dolor, en este caso no hay pastillas que reemplacen la insulina y todos debemos ser conscientes de esta situación.

Tratar las enfermedades crónicas es una labor multidisciplinaria, que requiere no solo del médico, sino también de la participación de expertos en nutrición, quienes indicarán tratamientos no farmacológicos (dieta, rutina de ejercicio, etc.) para complementar al tratamiento con fármacos y así mantener una buena calidad de vida de nuestros pacientes.

En el Colegio de Medicina Interna de México, mantenemos programas de educación médica continua, que actualizan a los médicos internistas con certificación posterior a la especialidad, así como recertificaciones cada cinco años. En congruencia con ello, resulta un honor sumarnos a la campaña #LoQueDiceTuMédico para poner a disposición de los mexicanos nuestra experiencia y conocimiento que deseamos signifiquen una mejor calidad, en materia de salud para todos.