#LoQueDiceTuMédico

¿Has pensado lo que significa un cambio a la receta que te indicó el médico? …aunque aparente ser leve

Todos pasamos por distintas situaciones de salud, por ello, siempre recurrimos a nuestro médico que ya nos conoce y tiene una bitácora de nuestra historia clínica (sí, efectivamente, él recuerda cuando te enfermaste de la barriga por comer antojitos), nos revisa, ofrece su consejo, nos diagnostica y en aras de iniciar la estrategia de tratamiento que te ayudará a recuperar tu bienestar, te indica un régimen de tratamiento en la receta, ese papel que a veces consideramos ilegible, pero absolutamente necesario para recuperar la salud.

La sangre también está considerada como medicamento esencial desde 2013, cuando la Organización Mundial de la Salud la incluyó en su 18a Lista Modelo de Medicamentos Esenciales. Sin embargo, cuando nuestro médico nos indica una transfusión como parte de nuestro tratamiento, sentimos que el mundo se nos viene encima y pensamos: ¿a quién recurriremos para que done sangre?

Hasta ese momento nos percatamos de que no se puede acudir a una farmacia para obtenerla y que no le habíamos prestado atención a ese rojo líquido que está en nuestras venas y nos mantiene vivos, sabemos que no podemos llegar a la farmacia y simplemente solicitarla.

Nos desespera, desde ese momento pensar ¿Cómo la obtendremos? ¿Quién estará dispuesto a donarla? ¿De dónde la sacamos? Antes de eso ni siquiera la teníamos en cuenta. A las solicitudes de donantes en medios masivos o en redes sociales solo le dábamos “like” o compartíamos, ¿Por qué nunca antes tomamos la decisión de donar nosotros y además compartir?

Cuando la persona que nos atiende en el Banco de Sangre nos dice que “ya se le agotó ese medicamento”, se percibe demasiado fácil decirle a alguien que le pagamos porque vaya a donar (hecho absolutamente ilegal y que pone en riesgo la salud y la vida de quien recibirá sangre de un donante pagado) nuestra familia y amigos nos dicen que en ese momento no pueden (desconocen los requisitos para donar sangre) sin siquiera intentarlo.

¿Hay forma de revertir esta situación? Sí, si cada una de las personas que si puede donar sangre lo hacen, sin que nadie se los pida, voluntariamente y en forma habitual de una a tres veces al año (los hombres pueden donar máximo cuatro veces al año y las mujeres tres) los Bancos de Sangre contarán con reserva continua de sangre que esté esperando a los pacientes y no será más, como es en la actualidad en nuestro país, que el paciente tiene que esperar por la sangre.

Si adicionalmente, el médico que te está tratando y el responsable del Banco de Sangre establecen un diálogo profesional y acorde con auxiliar al paciente, se logrará en todos los casos una aplicación racional de las transfusiones.

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